
Reconozco a mis gatos en cada esquina.
Se esconden,
me miran desde su negrura
-tan gatos-
a veces me lamen
y yo no reniego,
me gusta (Y tanto…)
saben que a veces soy pez fuera del agua,
presa fácil,
y otras un tigre blanco
de esos de los sueños.
Ahora tengo uno posado sobre la nariz,
hipnotizándome,
otro me recorre la columna
ya desnuda,
y me deja maullando
sobre mi lengua,
donde el universo
es vello que
–lentamente- se eriza.
Se esconden,
me miran desde su negrura
-tan gatos-
a veces me lamen
y yo no reniego,
me gusta (Y tanto…)
saben que a veces soy pez fuera del agua,
presa fácil,
y otras un tigre blanco
de esos de los sueños.
Ahora tengo uno posado sobre la nariz,
hipnotizándome,
otro me recorre la columna
ya desnuda,
y me deja maullando
sobre mi lengua,
donde el universo
es vello que
–lentamente- se eriza.




